Practicar la pesca de la carpa en esta estación del
año no es tarea fácil y tendremos que ser muy precavidos durante las
sesiones largas. Las altas temperaturas hacen casi imposible la
permanencia en la orilla por lo que es importante buscar un escenario
que nos facilite, en la medida de lo posible, la estancia. Yo me suelo
decantar por pesquiles situados en ríos, lagunas y embalses con
abundante arboleda a pie de agua o como último recurso procuro la sombra
con la ayuda de un gran toldo y aún así tomo todas las precauciones
posibles.
El primer paso, como siempre, consiste en localizar a los peces,
es una labor ardua, sobre todo en la franja central del día. Sin duda
alguna, las mejores horas para observar cualquier señal que revele la
presencia de las carpas son las comprendidas entre la puesta y la salida
del sol. En verano, la estabilidad meteorológica y las elevadas
temperaturas hacen que las carpas permanezcan poco activas durante el
día y dediquen un mínimo tiempo a alimentarse. Al finalizar la
primavera, la capa superficial de las masas de agua parada es rica en
oxígeno pero la alta temperatura la hace no apta para que las carpas se
establezcan en ella, además, a estos ciprínidos les molesta la luz
intensa ya que sus ojos no están preparados para las situaciones de
luminosidad extrema. Se podría decir que se trata de un estrato casi
intransitable para los peces. En las horas de sol, es interesante buscar
algún signo de actividad en zonas con profundidades medias y altas, en
torno a los 5-10 metros, en esa altura suele estar la termoclina que
verdaderamente es la capa más atractiva para la mayoría de los peces y
para muchos seres vivos que están dentro de la cadena alimenticia de la
carpa ya que esta capa intermedia se encuentra a la temperatura óptima
para que los peces se muevan con más soltura. Paralelamente, las carpas
buscan también zonas resguardadas de los potentes rayos del sol, bien
sean sombras de árboles, presas, grandes cortados…
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Carpa buscando alimento entre las algas.
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Tengo que añadir que conforme transcurre el verano, la franja
intermedia o termoclina se va quedando sin oxigeno lo que ralentiza aún más el
metabolismo de los peces y en muchos casos los obliga a buscar áreas que
ofrezcan protección y simultáneamente sean ricas en oxigeno. Teniendo en cuenta
la escasez de oxígeno, otras áreas interesantes son las posibles entradas de
agua, si las hubiera no dudaremos en centrar nuestra pesca en estas zonas, son
atractivas para la carpa en cualquier etapa del año debido a la entrada de
alimentos arrastrados por la corriente, pero en estas fechas, además,
proporcionan un extra muy preciado, oxígeno! Otro sector muy visitado por los
peces son los francos de algas. Al igual que la vegetación terrestre, durante el
día consume dióxido de carbono y expulsa oxígeno que se diluye en el agua. En
torno a estos bosques subacuáticos existe un ecosistema muy definido que
constituye otra fuente de alimento natural y por si fuera poco ofrece una
protección sin igual que la carpa valora enormemente.
Los días en los meses cálidos se caracterizan por ser muy similares en cuanto a
la posición anticiclónica, humedad relativa, presión atmosférica, temperatura…
esto hace que un cambio meteorológico importante que varíe alguno de los
parámetros provoque que la carpa se active y se movilice hasta algunos puntos
concretos. Por ejemplo, un fuerte viento moverá el agua formando olas que
romperán en alguna orilla, el agua de dicho margen se oxigenará rápidamente.
Añadiré que si el viento proviene del norte o noreste, refrescará la capa
superficial del lago originando la aparición de un área altamente atrayente para
la carpa. Si de antemano, al llegar al embalse, nos encontramos con un viento
considerable buscaremos siempre un pesquil en el que dicho viento nos pegue de
cara. Otro cambio atmosférico interesante son las tormentas veraniegas que pasan
tan rápido como llegan pero descargan una importante cantidad de agua que
oxigena y refresca la superficie del lago activando a los peces mucho antes de
su llegada.
Por otro lado, cuando avanza el atardecer y se va metiendo la noche, la
temperatura ambiental baja considerablemente al igual que la luminosidad, los
peces abandonan la comodidad de las profundidades, suben a las capas superiores
y se acercan a las orillas en busca de otros alimentos que complementen su dieta
como insectos caídos al agua, camarones, cangrejos, larvas, pequeños peces… que
proporcionan una importante aporte de proteínas. Durante las horas comprendidas
entre el anochecer y el amanecer situaremos nuestros cebos cerca de la orilla,
os sorprenderéis de los resultados!
En ríos, lagunas y pequeños embalses en los que el agua no permanece parada,
sino que existe una corriente continua, la pesca es totalmente diferente. Para
empezar, se elimina el problema de la escasez de oxígeno aunque prevalece la
elevada temperatura del agua y la alta luminosidad. El flujo de agua mezcla las
capas eliminado las diferencias en todas las profundidades. En estos escenarios,
el nivel de agua es bastante estable durante todo el año y suele existir una
espesa arboleda dibujando el contorno de las orillas. Buscaremos a las carpas
bajo las sombras de los árboles, bien sea en la orilla de enfrente si estuviera
al alcance o en la nuestra propia, en este caso, es recomendable no pescar bajo
las cañas sino realizar lances casi paralelos a nuestra margen para alejar el
cebo de nuestra posición y evitar que la carpa se percate de la presencia
humana.
Una vez localizadas las carpas y decidido donde vamos a situar nuestros cebos de
anzuelo, pasaremos al cebado de las aguas. El cebado dependerá de varios
factores: cantidad y tamaño medio de los peces, existencia de minitalla,
cangrejos y tortugas, y duración de la sesión de pesca. Si el escenario tiene
una cantidad elevada de peces pasto o minitalla, evitaremos el engodo y los
cebos libres de tamaño reducido como micropellets, miniboilies, maíz, cañamón y
pequeñas semillas en general porque son muy atrayentes y los peces pequeños
están muy activos con el agua caliente, entrarán y arrasarán el cebadero en muy
poco tiempo. Para intentar seleccionar las carpas más grandes, usaremos boilies
de gran tamaño, 30-40mm. En el anzuelo colocaremos una e incluso dos bolas de
hasta 50mm si fuera necesario. En esta situación y para jornadas cortas de menos
de 24h, echaremos al agua entre ¼ y ½ kilo de boilies dependiendo de la
población de carpas, siempre estaremos a tiempo de lanzar más en caso necesario.
En sesiones largas incrementaremos la cantidad del cebado inicial para no hacer
ruido durante el resto de la jornada aunque del mismo modo podemos poner más si
fuere necesario. Concentraremos el
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Para potenciar el poder de atracción de las chufas,
remojaremos, 24horas antes de la sesión de pesca,
algunos ejemplares elegidos para el anzuelo en el
concentrado de chufa e incluso en aceite del mismo
tubérculo. |
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cebadero, colocando los cebos libres en aproximadamente 20m².
En caso de tener tortugas y/o cangrejos, dejaremos endurecer los boilies
hasta que queden como piedras, también podemos usar chufas como cebos libres y
de anzuelo, las podemos encontrar de tamaño micro, normales y monster. Este
tubérculo no les es apetecible a estos “bichos”, sin embargo, a las carpas les
encantan. Es importante cocer las chufas y dejarlas en su punto, no menos de
30minutos a fuego fuerte a partir de la ebullición y con un remojo previo de
48h, sino lo hacemos así, perjudicaremos a los peces que las coman ya que es una
semilla difícil de digerir y daña enormemente el aparato digestivo si no está
bien preparada. En esta situación de pesca abriremos un poco más el comedero y
repetiremos el cebado a intervalos de 2-3h, de este modo mantendremos el pesquil
activo y siempre habrá comida bajo el agua. El dilema en los escenarios que
contienen estos pequeños predadores es el determinar, con más o menos exactitud,
cuánto dura el cebo en el hair. Para conocer aproximadamente cada cuánto tiempo
tenemos que poner cebos nuevos, recogeremos una caña a las 2h de iniciar la
pesca, si el boilie está al 50% recogeremos la segunda caña a la hora siguiente,
si éste está al 25% o menos concluiremos que lo ideal es sacar las cañas cada
3horas. De la misma manera si al recoger la primera caña sacamos el hair pelado,
reduciremos la espera a 1h, la siguiente a los 30 minutos después. Repetiremos
este proceso hasta encontrar la pausa adecuada entre lance y lance. Por último,
si pescamos el lugar ideal, es decir, sin cangrejos, tortugas, ni minitalla y
con una buena cantidad de peces grandes, durante por ejemplo un fin de semana,
comenzaremos por realizar un cebadero con 4-6 kilos de comida compuesta por
cañamón, maíz dulce, micropellets y boilies de 10 y 15mm del sabor elegido, todo
dispersado en unos 20m². Independientemente de la estrategia del cebado y
teniendo la posibilidad de pescar con 3 cañas, situaremos la primera en el
interior del comedero, la segunda en la periferia pero por detrás y la tercera a
10-12 metros por delante de la concentración de cebos libres, tal y como si
dibujáramos una línea recta que atravesase el cebadero. Dependiendo de la
presión de pesca a la que esté sometido el lago, triunfará una u otra caña, pero
por norma general suele ser la segunda o la tercera.
Respecto a los aparejos de pesca, hoy en día, los
pescadores de carpas pueden encontrar detectores electrónicos de picada,
vulgarmente conocidos como alarmas, en cualquier tienda de pesca y por muy poco
dinero. La tecnología y las temperaturas que se alcanzan en España a lo largo de
estos meses no son compatibles al 100% por lo que si contamos con unos
detectores de baja calidad nos situaremos cerca de las cañas para que en caso de
que no marque acústicamente la picada, escuchemos los carretes soltando hilo.
Bajo mi punto de vista, adquirir un juego de detectores de gama media-alta es
una de las mejores inversiones que se pueden realizar, dan tranquilidad y
seguridad durante el día y aún más por la noche. Con los carretes ocurre algo
parecido, su maquinaria está compuesta por decenas de piezas plásticas y de
metal, cada una de ellas dilata de una forma diferente con el calor y puede que
el carrete no funcione después de estar algunas horas bajo el sol. Recuerdo que
en mis comienzos tuve unos okuma, en invierno funcionaban de miedo pero al
llegar el verano, lanzaba la caña, tensaba la línea y probaba que el carrete
soltara hilo en caso de una picada pero al pasar un par de horas el baitrunner
se autobloqueaba y cuando llegaba la picada, mi caña salía literalmente
disparada del trípode y me tocaba lanzarme sobre la marcha detrás de ella!
Si todo lo hemos hecho correctamente, lo normal, es que antes o después lleguen
las ansiadas picadas. Si éstas se producen por la noche y guardamos el pez en un
saco de retención, realizaremos las oportunas fotos nada más levantarnos para
liberar a nuestra captura lo antes posible. La sesión fotográfica debe ser corta
y no olvidaremos humedecer constantemente la piel de la carpa vertiendo
directamente sobre ella agua en abundancia, así evitaremos que se reseque y por
consiguiente, se dañe la mucosa protectora que cubre el cuerpo del pez. Recordad
que lo más importante es conservar la integridad de los peces, deben ser
devueltos en las mejores condiciones posibles.
Esta modalidad de pesca se caracteriza por la duración de las sesiones. Lejos de
las típicas salidas mañaneras de los pescadores de coup, nosotros, por norma
general, permanecemos varios días a pie de orilla. Personalmente, en verano no
suelo hacer sesiones excesivamente largas pero como dije al principio, cuando
las he hecho he sido muy prudente. Hay que tener en cuenta que durante la
estación estival, a partir de 30ºC hay que extremar las precauciones y,
por encima de 35ºC se puede estar en una situación de verdadero peligro. Fatiga,
piel caliente y seca, dolor de cabeza, sensación de mareo o de vértigo,
calambres musculares… estos síntomas pueden ser el aviso de problemas mucho más
serios, incluso mortales, debidos a la deshidratación o a un golpe de calor. En
esta época, los mecanismos fisiológicos de adaptación entran en funcionamiento
pero tienen sus límites y una vez sobrepasados, los riesgos para la salud son
reales. El organismo se ve sometido a exigencias muy superiores a las habituales
y requiere tanto modificar el comportamiento como adoptar ciertos hábitos
dirigidos a soportar mejor estas condiciones en las que desarrollamos nuestro
deporte favorito. Debemos seguir una serie de medidas preventivas sencillas pero
eficaces para conservar intacto nuestro bienestar y poder disfrutar al máximo de
lo que nos gusta, la pesca y el medio ambiente.
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Beba frecuentemente agua (un vaso cada 20-30minutos)
aunque no tenga sensación de sed.
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Lleve ropa amplia, ligera, transpirable y de color claro
para favorecer la evaporación del sudor.
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Protéjase la cabeza del sol y humedézcala frecuentemente.
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Evite o reduzca los esfuerzos físicos importantes.
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Salga al sol directo lo menos posible.
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Evite el abuso de bebidas alcohólicas, el tabaco y las
comidas copiosas.
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Utilice un protector solar adecuado para su piel.
Si su piel es muy fotosensible no arriesgue la salud durante
las horas diurnas, siempre puede realizar sesiones cortas que abarquen desde el
atardecer hasta el medio día y que en verdad, son las horas de máxima actividad
de las carpas en el estío.
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Los “tigres” pueden llegar a ser una pesadilla!
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Para finalizar, un tema que me inquieta bastante en este
tiempo son los mosquitos, yo soy un auténtico imán para estos insectos por lo
que en mi equipo no faltan los repelentes, insecticida para rociar el bivvy
antes de acostarme y otro componente muy importante, el amoniaco para aliviar
los molestos picores, basta con llenar un pequeño bote y aplicar una gotas sobre
las picaduras. Últimamente, por sino tuviéramos bastante con los autóctonos, se
están extendiendo por la toda la península otra especie invasora conocida
comúnmente como mosquito tigre por las llamativas manchas y bandas blancas que
posee sobre su negro cuerpo. Su picadura es especialmente dolorosa, causando
inflamación y escozor persistentes e incluso reacciones alérgicas graves. Estas
hinchazones perduran mucho más tiempo que las provocadas por los mosquitos
autóctonos. Lo peor de todo es que son potencialmente peligrosos debido a las
graves enfermedades que pueden llegar a transmitir, hasta 23 y se sospecha que
puedan serlo de alguna más! Repelentes como el DEET y el icaridin a
concentraciones iguales o superiores al 20% son los repelentes más adecuados
para evitar las picaduras de nuestro mosquito y del tigre. Otros como el IR3535
y el citrodiol a concentraciones elevadas podrían ser una buena alternativa,
pero tendremos en cuenta que con éstos últimos se pueden requerir más
aplicaciones para obtener la misma respuesta.
Después de estas líneas sólo me queda desearos suerte y buena
pesca!