Inicio
Artículos
CIENO! ¿QUIÉN DIJO QUE FUERA UN PROBLEMA?
Algunos escenarios de pesca no poseen un bonito fondo duro sobre el que posar
nuestro montaje sino que están formados por una espesa y gruesa capa de cieno.
La inmensa mayoría de pescadores de carpas huyen de estas zonas ya que el
montaje tiende a hundirse en el fango hasta desaparecer. Por otro lado, pierde
rápidamente el aroma y además, absorbe el olor del cieno, por lo que obtener
picadas se complica bastante.
Para comenzar, estudiaremos con detalle cómo se forma y de qué manera influye
sobre las características del agua que lo cubre.
Año tras año observamos como se desarrolla el ciclo de la vegetación tanto
terrestre como acuática. La primavera lleva a su máximo esplendor a plantas y
árboles, mientras que el otoño hace caer las hojas sobre los lagos y baja la
temperatura de las aguas haciendo que una proporción de las algas fallezcan. Por
otra parte, muere zooplancton que se va acumulando de forma estacional, junto
con polen, excrementos de animales y peces de los niveles superiores... Todos
estos residuos se depositan en el fondo del lago y se van descomponiendo por la
acción de bacterias y otros microorganismos hasta formar lo que conocemos como
cieno, fango o lodo.
El fondo de los lagos se caracteriza por ser una capa pobre en oxígeno durante
gran parte del año y estos bajos niveles de oxígeno reducen la velocidad de
descomposición de la materia orgánica. Precipitación de fierro, manganeso y
fosfatos pueden producirse bajo estas condiciones anaeróbicas (carentes o muy
bajas en oxígeno) y se incorporan a los sedimentos.
Además, la descomposición de la materia orgánica anteriormente descrita produce
compuestos malolientes, gas metano y en menor medida dióxido de carbono que son
liberados en el fondo y llegan a la superficie del agua. Se trata de las típicas
burbujas que contemplamos en este tipo de zonas.
Aparentemente, la capa fangosa carece de vida, pero nada más lejos de la
realidad ya que se trata de la parte del lago más rica en nutrientes.
Estas áreas son muy frecuentadas por las carpas en busca de alimento natural,
más concretamente gusanos de lodo, ver de vase, fouilles y otros tipos de
larvas… las cuales proporcionan una importante fuente de proteínas a la dieta de
las carpas. Por este motivo, siguiendo las pautas adecuadas, tendremos muchas
posibilidades de lograr buenos resultados.
En primer lugar y lo más importante, es conocer el espesor estimado del estrato
cenagoso. Para ello montamos sobre nuestra línea principal un plomo tournament o
uno de distancia con el sistema del clip de seguridad. Estos plomos atraviesan
con facilidad la parte blanda del fondo. Al perrillo ataremos 40 centímetros de
lana blanca 100% natural (la fibra sintética tiene un poder de absorción
considerablemente menor) y al extremo anudaremos una pequeña bolla. Nunca usar
bollas de alta flotabilidad pues restarían velocidad de penetración al plomo y
la medición sería inexacta.
A continuación lanzamos el montaje y lo dejamos inmóvil durante 10 minutos. En
ningún momento frenaremos la caída, de esta forma conseguiremos que penetre en
el cieno con toda su potencia. Pasado este tiempo recogeremos nuestra línea de
forma lenta pero procurando que no venga arrastrando por el fondo.
Como observamos en la siguiente imagen, el cieno deja su marca grisácea sobre el
hilo de lana, indicándonos la anchura aproximada de la capa de lodo.
Con la ayuda de este sistema y tres cañas, podemos examinar una buena extensión
de terreno en poco tiempo. Es recomendable buscar puntos en los que el grueso
del fango sea el menor posible.
Una vez determinada la anchura de la veta de cieno del sector de pesca elegido,
montaremos un chod rig* en nuestra caña. Esta vez no usaremos un plomo
tournament ni de distancia, sino uno de pera plano que se posará más suavemente
sobre el fondo y por consiguiente, se hundirá bastante menos. Este plomo será de
entre 30 y 60 gramos pero realizará el trabajo de uno de 100-130 gramos ya que
al estar clavado en el fondo actuará como si de un ancla se tratase. Frenaremos
la entrada del plomo en el agua sujetando levemente el borde de la bobina de
nuestro carrete a fin de posar la plomada con delicadeza y de forma plana.
Colocaremos nuestro bajo de línea a una distancia del plomo igual al ancho del
manto de fango, de esta manera lograremos que nuestro cebo permanezca fuera del
apestoso cieno. Lo haremos de algún material trenzado suave y flexible como el
chameleon de pbproducts. Le dará la movilidad necesaria para que el cebo repose
sobre el fondo sin ser arrastrado y sin que permanezca erguido como una farola.
Estos bajos dúctiles no se comportan adecuadamente montados sobre un chod rig,
suelen enredarse durante “el vuelo” arruinando por completo nuestra
presentación. Para evitar que se anude tenemos dos opciones válidas, la primera
consiste en revertir por completo nuestro bajo de línea con esponjas de PVA y la
segunda, colocar una malla de PVA rellena de engodo seco, una gran parte del
engodo flotará cuando se deshaga el PVA pero habrá proporcionado a nuestro
montaje una caída lenta y sin nudos. Dependiendo del tipo de cebo (flotante o
fondante), daremos al bajo una longitud de entre 10 y 20 centímetros
respectivamente, a mi particularmente, me gustan más los cebos flotantes o
neutros para estas situaciones.
Aún usando este método de pesca, el olor del cieno profundiza poco a poco en
nuestro cebo hasta eliminar por completo el aroma de nuestro engaño. Existen
diversos tipos de fango dependiendo de la materia en descomposición y unos
emanan una pestilencia más intensa que otros. Por este motivo no puedo
determinar un intervalo de tiempo adecuado y generalizado para todos los
escenarios de pesca. Debe ser el propio pescador quien controle el plazo de
tiempo para cambiar los cebos. Una buena solución, que da resultados, consiste
en insertar en el hair cebos de colores llamativos que se destaquen del fondo
del lago, conseguimos que una vez terminada la atracción química siga seduciendo
a las carpas visualmente. Algunos pescadores utilizan aceites esenciales
directamente sobre los cebos para que el cieno no elimine rápidamente el olor y
ciertamente funciona. Yo lo he probado en una de mis cañas en numerosas
ocasiones añadiendo tan sólo una gotita de aceite y después de estar pescando
durante varias horas, los cebos olían intensamente, quizás demasiado, y por eso
creo que nunca conseguí picadas. Bajo mi opinión, los aceites esenciales
añadidos directamente sobre los cebos actúan como repelente en vez de cómo
atractor.
Respecto a los cebos de anzuelo, hemos visto que las carpas visitan estas áreas
en busca de alimento natural así que es una buena opción utilizar lombriz de
tierra, asticot, caster… junto con un trocito de foam blanco, amarillo o de
cualquier color que resalte, con el que conseguiremos que nuestro cebo sea
neutro o flotante. Asimismo, evitaremos que estos señuelos vivos se sepulten
bajo el lodo. Podemos cebar con pequeños trozos de pan de molde, copos de maíz,
arroz inflado… (humedecidos o rociados con dips naturales) son esponjosos y poco
densos por lo que se mantienen fácilmente sobre el lecho. También es aconsejable
cebar con asticot, para evitar que se entierre, los sumergimos previamente en
una solución de agua y lavavajillas, esto hará que los gusanos sean neutros e
incluso flotantes si nos pasamos con la cantidad de jabón, así impediremos que
se hundan rápidamente en el fango. Con las lombrices haremos algo parecido, con
la ayuda de una jeringa inyectaremos aire y tendremos los mismos resultados,
flotantes o neutras.
Cuando pescamos con varias cañas es interesante hacer pruebas con los cebos,
tanto libres como de anzuelo, y ver cuales son más atrayentes y efectivos.
Sabremos que las carpas están alimentándose en un punto concreto gracias a las
nubes de cieno que suben hasta la superficie del lago al remover el fondo.
Para finalizar, tendremos la precaución de utilizar tensores de poco calibre,
muy ligeros, pues una tensión excesiva podría ocultar nuestro cebo de igual
forma que un mal montaje.
Artículo escrito por Francisco Granados
|