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Biología de la carpa
LOS SENTIDOS DE LA CARPA
El
sentido del olfato se encuentra muy desarrollado en las carpas,
esto les permite localizar los alimentos con mayor eficacia que con la
vista.
El
mecanismo del olfato con el cual se valen las carpas está ilustrado en el
gráfico de la izquierda, donde se aprecia en la figura 1 el aspecto
externo y en la 2 un corte transversal interno. Or: orificio nasal;
Vn: válvula o diafragma nasal; Ca: dirección en que circula
el agua; Eo: epitelio olfativo.
En la
parte frontal de la cara, sobre la boca y cerca de los ojos, están
situadas dos cavidades nasales llamadas narinas. Estas fosas se encuentran
divididas, mediante un diafragma cutáneo, en dos aberturas de modo que el
agua entra en una de ellas, es forzada a penetrar en un saco sensitivo y
expulsada hacia el exterior. El saco sensitivo compuesto por una membrana
dispuesta en forma paralela o radial posee el epitelio olfativo y está
conectado por un sistema nervioso al lóbulo olfativo del cerebro.
El
gusto es también un sentido bastante desarrollado en las carpas y es
percibido por medio de unas células sensoriales (o papilas gustativas)
agrupadas en una especie de botoncillos situados en diversos lugares del
cuerpo. Se encuentran más cantidad de ellos en las proximidades de la
boca, labios, barbillones y dentro de la cavidad bucal. Las papilas
gustativas que están presentes en los barbillones tienen por finalidad
cooperar en la búsqueda del alimento sobre el fondo, donde estos peces
buscan su comida habitualmente. Esos botoncillos o papilas poseen
terminales nerviosos que son los encargados de transmitir la sensación del
sabor al cerebro. Las células sensoriales están ligadas a células
epidérmicas que le sirven de sostén, tal como se ilustra en la figura,
donde Se son las células sensoriales y So las epiteliales.
El
oído por su parte es un mecanismo que se encuentra aislado del
exterior. Por lo tanto, si lo comparamos con el oído humano podríamos
decir que las carpas son sordas, pero por el contrario tienen un oído muy
fino. El sistema auditivo se basa en la percepción de las vibraciones que
producen los sonidos. Como es sabido, los sonidos se propagan por el aire
a una velocidad de entre 331 y 343 metros por segundo (dependiendo de la
temperatura y la presión atmosférica). En el agua esa velocidad se
cuadruplica ya que la propagación se produce entre 1425 y 1500 metros por
segundo (en este caso depende de la temperatura y densidad).
Básicamente el oído de las carpas está formado por un saco en el que se
encuentran alojadas tres cámaras. La cámara superior denominada utrículo (U),
es responsable del equilibrio actuando como nivel, indicando al pez la
posición en la que se encuentra. La cámara inferior, sáculo (S)
recibe las vibraciones y la posterior, lagena (L)
retransmite esas vibraciones sonoras hacia los órganos sensitivos
cerebrales.
La
sensaciones sonoras pueden provenir del aire exterior (como por ejemplo
las provocadas por el pescador al caminar por la orilla) y luego
penetrar en el agua o directamente ser generados en el agua por cualquier
objeto como por ejemplo el contacto del plomo con el agua.
El sentido de la vista de la carpa
tiene muy pocas variaciones con respecto al humano. Podemos observar en la
figura de más abajo el
ojo de carpa a la izquierda y humano a la
derecha.
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C.
Cornea, I.
Iris, L.
cristalino, CM.
músculo
ciliar, lg.
Ligamento, M.
Músculo retractor del cristalino, S.
Esclerótica, ON.
Nervio
óptico, R.
Retina. |
La carpa
carece de párpados, lo cual hace que no pueda dejar de ver los elementos
que le rodean aunque lo desease. El iris tiene una abertura fija incapaz
de adaptarse a los distintos niveles de iluminación. Por lo tanto los
ajustes necesarios se realizan por medio de los fotorreceptores,
que son células especializadas, sensibles a la luz, ubicadas en la retina.
Al igual que los ojos humanos, los del pez están equipados con células
bastón y células cónicas a nivel de la retina. Las células bastoncillos
son los fotorreceptores para poca iluminación y las células cónicas son
receptoras para condiciones de luz intensa (digamos “luz diurna”). Como
límite entre luz intensa y luz débil se podría establecer la que emana de
una bombilla de 25wats. Es decir, que unas u otras células dejan de actuar
cuando la iluminación llega al límite mencionado.
Durante los
períodos de gran luminosidad, las células cónicas son desplazadas a
niveles más profundos de la retina, donde quedan protegidas de la luz
intensa por células fuertemente pigmentadas. Cuando la iluminación cae por
debajo de los niveles de una bombilla de 25wats, la posición de los
fotorreceptores se invierte. Este intercambio de fotorreceptores no es muy
rápido, pudiendo tardar entre 2 y 3 horas.
Cuando llega
la noche, las células bastoncillos se sitúan en la superficie de la retina
y se extienden plenamente, quedando en esa ubicación durante varias horas.
El proceso comienza a invertirse por sí mismo y lentamente como si
estuviera regido por un reloj biológico, ya que la preparación retinal
para el alba comienza varias horas antes de que los primeros rayos solares
toquen la superficie del agua.
Las carpas
son miopes o cortas de vista. Esto presupone que sus ojos toman una
posición que les permite visualizar con mayor claridad aquellos objetos
cercanos, cosa muy importante ya que la mayoría de las aguas son turbias
o poco iluminadas y de nada serviría tener visión a larga distancia cuando
el alimento
sólo puede verse a distancias cortas.
Se podría decir que la miopía de la carpa tiene un sentido y una utilidad
práctica.
Como todos sabemos, estos peces
tienen ubicados sus ojos en los laterales del cuerpo, esto provoca una
zona de visión binocular frente a la boca del pez. En
esta zona estrecha su vista es más aguda y pueden medir la profundidad o
distancias necesarias para obtener alimentos que se encuentran en
movimiento como cangrejos, camarones, pequeños pececillos... Ocurre todo
lo contrario en los amplios campos de visión laterales, pierden el sentido
de la profundidad pero a cambio le permite ver objetos situados
detrás de ellos y detectar cualquier movimiento que se produzca en estas
zonas.
* Nota: todo lo mencionado anteriormente es
aplicable también a los barbos.
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