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CebosLOMBRIZ DE
TIERRA
La lombriz de tierra es un
cebo que está en desuso aun dando excelentes resultados. Este anélido
vermiforme tiene un cuerpo cilíndrico y alargado, compuesto por anillos
con microcerdas y con una desarrollada musculatura. Se mueve por
contracciones que crean atractivos movimientos aún teniendo traspasado el
cuerpo por un anzuelo.
Existen varios tipos de
lombrices de tierra, la que podemos encontrar en jardines y huertos es la
lombriz común y la que se comercializa es la roja californiana. Ésta
última es de carnes más duras y como su nombre indica de un color rojizo
mientras que la común tiene el cuerpo blando, fofo y de un tono entre
marrón y rosado.
Suelo usarlas para pescar
cerca de la orilla, no más de 15metros. En días con fuerte viento cálido
del sur o suroeste de frente se convierten en un cebo muy efectivo. Son una fuente incomparable
de proteínas y las carpas lo saben.
Para hacerlas aún más atractivas
durante la jornada de pesca existen algunos trucos como depositar varias hojas
de ortiga común (urtica dioica, urtica urens) en el envase de las lombrices un
par de días antes a la sesión. El roce con la ortiga les provoca una irritación
que les hace moverse aún más y por consiguiente llaman todavía más la atención
de los peces. Otro truco consiste en impregnar las lombrices con aceite para
darles más brillo. También podemos inyectarle cualquier líquido atrayente que
irá desprendiendo lentamente.
Para insertarla en el hair
de una forma rápida y efectiva es recomendable utilizar el maggot klip de
Korda dejando 3-4cm de lombriz libre para que se pueda mover a su antojo.
Este cebo lo podemos encontrar en
las tiendas de pesca deportiva en tarrinas. Para conservarlas
deben mantenerse en un lugar fresco y umbrío, lejos de la exposición solar y del
calor excesivo. A las lombrices no les gusta la luz solar y necesitan de una
correcta humedad para respirar. Si observamos que el humus donde se encuentran
las lombrices está poco húmedo le añadiremos agua, pero sin abusar: el exceso
de agua las asfixia. La humedad óptima para su desarrollo es 70 - 90%. Las
lombrices también requieren oxígeno. Abra el envase original cada 24h para
ventilarlas y vuélvalo a cerrar pasados 2 ó 3 minutos.
También existe la posibilidad
de criarlas en casa. Si algo caracteriza al verdadero carpista es el
compromiso que tiene con el cuidado y respecto al medio ambiente. Por lo que
podríamos “matar dos pájaros de un tiro” ya que las criaríamos en casa, y a la
vez, éstas serían nuestras aliadas a la hora de reciclar todos los residuos
orgánicos que producimos a diario. Este proceso de
transformación de la materia se conoce como compostar.
La basura diaria que producimos está compuesta por un 40% de materia orgánica
que puede ser transformada y devuelta a la tierra en forma de abono natural
(humus),
ideal para plantas y cultivos. De cada 100kg de desechos orgánicos se obtienen
30kg de humus.
De esta forma contribuimos a la reducción de basura que se llevan a los
vertederos o a plantas incineradoras, estás últimas contaminan considerablemente
el medio ambiente ya que expulsan a la atmósfera un cóctel de sustancias
químicas venenosas que se generan durante el proceso de incineración. También se
consigue una disminución del tráfico de camiones, polución, atascos, etc…
Paralelamente reducimos el uso de abonos químicos que no sólo contaminan los
acuíferos por un exceso de nitratos, sino que también contaminan durante el
proceso de producción, embalaje y transporte.
Al obtener humus en nuestro propio hogar se consigue la autosuficiencia en
nutrientes para nuestras plantas o huerto. La tranquilidad que da saber que no
hay productos químicos en la tierra hace que se pueda disfrutar de ella sin
peligro para niños ni adultos.
El compostaje es una forma de reciclar que se convierte en una actividad
recreativa y se ha demostrado que las personas que deciden ponerlo en práctica
no dejan de hacerlo nunca. No olvidemos que no necesita energía para funcionar,
ni tiene gastos de mantenimiento.
La mejor forma de comenzar a
criar lombrices en casa es ayudándonos de un vermicompostador que
se puede instalar en cualquier rincón e incluso en el balcón.
Nunca huele mal, sino todo lo contrario, el olor a bosque húmedo será constante.
De todas maneras, hay que tener la precaución de remover los restos vegetales
cada cierto tiempo, para que no falte oxígeno en ningún rincón del recipiente.
La preparación inicial de un vermicompostador es muy simple. Incluyen una barra
de fibra de coco, pondremos la mitad en remojo en un recipiente con agua
caliente durante 10 minutos. Colocamos el cartón del embalaje sobre la bandeja
perforada y esparcimos uniformemente la mitad de la fibra de coco remojada sobre
el cartón (la otra mitad la guardaremos para otra bandeja). Enterramos
aproximadamente 250 gr de restos vegetales troceados en el lecho de coco y
colocamos la bandeja perforada que hemos preparado sobre la bandeja recogedora
de líquidos. Para finalizar, añadimos las lombrices y cubrimos todo con papel de
periódico.
A las lombrices podemos
echarle de comer frutas, verduras (crudas y cocinadas), pescado, carne, pelo,
poso de café, bolsitas de infusiones, aceite, vinagre, papel, cartón, hojas de
plantas, cáscaras de huevo, pan, productos de bollería…
No es necesario calcular exactamente lo que se deposita, pero alrededor de 250
gr diarios es lo que se acostumbra a reciclar en un compostador urbano.
Hay que tener en cuenta que el número de lombrices influye mucho en la
producción de humus, es decir, las lombrices comen entre la mitad y la totalidad
de su propio peso cada día y, en óptimas condiciones, pueden llegar a doblar la
población cada tres o cuatro meses. Si se empieza con 350 lombrices, al cabo de
un año se tendrá, aproximadamente, más de 1.000.
Artículo escrito por Francisco Granados
Fuente: http://www.compostadores.com
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